Estrés crónico: claves para sobrevivir en tiempos de incertidumbre

Todos tenemos sistemas de alerta que se activan frente a cambios o situaciones amenazantes. ¿Qué pasa cuando ese estrés se hace crónico? Consejos de especialistas para mejorar nuestra calidad de vida.

Extracto de Nota en la sección «Ciudadanos» de La Voz del Interior, escrita por Natalia Lazzarini.

“Los argentinos nos hemos convertido en un pueblo muy resiliente. En otros países, desde la psicología, se preocupan por encontrar nuevas formas para que la gente tolere más la incertidumbre porque eso ocasiona una serie de enfermedades relacionadas con el estrés crónico. Pero acá, por costumbre o por adaptación, vivimos sin certezas y lo hemos naturalizado”, explica Pablo Cólica, médico especialista en estrés y presidente de la Asociación de Medicina del Estrés y Psiconeuroinmunoendocrinología (Amepine).

Por su parte, Cecilia Schwartz Baruj, psicóloga y magíster en Neuropsicología, define la incertidumbre como una ausencia de certezas: “Al no tener seguridad sobre algo, no podemos evaluar y tomar decisiones con cierta proyección y garantía de que vamos por buen camino”.

¿Qué pasa cuando debemos tomar decisiones en forma constante sin saber hacia dónde nos llevará esa elección?

Todos los seres vivos activan su sistema de estrés para adaptarse a los cambios. El problema se presenta cuando “el modo alerta” no se apaga nunca porque siempre aparece una nueva incertidumbre (cambio de gobierno y de reglas de juego, por ejemplo).

“Una persona puede tener su vida previsible y de repente ese camino se puede interrumpir por alguna vicisitud. Cuando esa situación se resuelve, su sistema de estrés se apaga y no molesta. Pero cuando la situación se reitera, uno se pone en estado de alerta permanente, presintiendo el cambio y anticipándonos a resultados negativos”, agrega Cólica.

El estado de alerta permanente deriva en ansiedad: en la anticipación de hechos negativos. Y en lugar de activarse por un corto tiempo, el estrés se hace crónico y puede derivar en cambios de temperamento.

Para Schwartz Baruj, quien además integra la Red Estigma, el estrés es un mecanismo natural de adaptación a situaciones cambiantes del entorno. Pero cuando ese entorno cambia en forma constante y vertiginosa, el organismo debe adaptarse todo el tiempo a nuevas situaciones. Aparece el distrés o estrés malo.

El organismo comienza a secretar adrenalina y cortisol para volver a su estado de equilibrio. Esas hormonas comienzan a acumularse y tornarse tóxicas. “El exceso de cortisol comienza a ser detectado por el sistema inmunológico, comienza a inflamar y a hacer mal”, sostiene la especialista.

“Si todo el tiempo estamos generando sustancias como cortisol, citoquinas inflamatorias, adrenalina y noradrenalina, todo eso termina actuando contra nuestras propias estructuras orgánicas. Afecta nuestras células, las oxida y las destruye”, agrega Cólica.